En la carta que escribimos a los líderes europeos el pasado 1 de Abril, con una propuesta para afrontar la crisis del Covid19, proponíamos la acción decidida e ilimitada del banco central, para financiar directamente a los países miembros que lo necesiten.

Desde entonces, parece que los países más reacios a proporcionar ayuda han rectificado, y ahora se habla de cifras. Celebramos dicho cambio, y como corriente de opinión queremos aportar nuestras estimaciones al respecto, basadas en las proyecciones actuales, para que se tenga en cuenta en la negociación.

La Comisión Europea propone un fondo de 100.000 millones de euros para políticas de empleo, por otro lado, se habilita un fondo de ayuda de 35.000 millones de euros, y finalmente se indica que los 410.000 millones de euros del MEDE se podrían poner a disposición de los países, estableciendo una condicionalidad baja sobre la política económica del país receptor. En total 545.000 millones como máximo para toda la Unión Europea, y solo 135.000 millones sin condicionalidad.

Esa cifra es baja si la comparamos con las estimaciones de pérdida del PIB de los países que se han visto obligados a tomar medidas de confinamiento para salvar vidas.

Si tomamos estimaciones de escenario medio hechas por parte de consultoras estratégicas, vemos que de aquí a dentro de 12 meses se habrá perdido aproximadamente el 40% de la producción de todo el año. Es decir, en febrero del año que viene la caída del PIB interanual rondará el 40%, aunque ya nos estaremos recuperando. La pérdida del PIB es el área que hay debajo de la línea discontinúa, multiplicada por el PIB del país antes de la crisis. En el caso español nuestro PIB de 2019 fue de 1.244.000 millones de euros anuales, así que la pérdida de producción será de unos 496.000 millones de euros. Hablamos siempre de datos a nivel macro económico, con todos los sectores agregados. Si hiciéramos el estudio por sectores, habrá algunos sectores como el turismo, restauración y el transporte aéreo que perderán mucho más que eso, y otros como el de la alimentación, o el farmacéutico, que pueden producir lo mismo que el año pasado e incluso salir ligeramente beneficiados.

Es evidente qué si solo España va a perder una producción de medio billón de euros, el paquete de estímulo global para la Unión Europea no puede ser únicamente de medio billón de euros. El PIB total de la Unión Europea son 16.443.243.000.000 euros, por lo que aun considerando todo lo que se ofrece, incluido MEDE, solo supone un 3.3% del PIB total de la UE. Claramente insuficiente para afrontar la crisis. Solo por comparar, Estados Unidos ha habilitado un paquete inicial de estímulo de 2 billones de dólares, cuando su PIB es de 20 billones de dólares, es decir, un 10% de su PIB. La propuesta de ayudas incondicional de la UE no llega al 1% del PIB de la unión.

La intervención del BCE debe ser autorizada, en esta crisis, como incondicional e ilimitada. Y esa ayuda se debe calcular mensualmente en función de la evolución de la pandemia. La necesidad de ayudas dependerá mucho de los avances de las terapias que se están probando actualmente, del desarrollo y puesta en producción de vacunas y otros tratamientos preventivos, del incremento de la capacidad de los sistemas sanitarios nacionales, de la producción y uso masivo de test fiables y rápidos, etc. No es algo que a priori deba estar limitado por las lentas decisiones por unanimidad que se toman en el Consejo Europeo, sino por ágiles decisiones técnicas llevadas a cabo con modelos estadísticos en función de las variables sanitarias, la dureza de los confinamientos necesarios, y la producción de los distintos países. El paquete inicial debe ser de como mínimo el 10% del PIB de la unión: 1,6 billones de euros.

Adicionalmente, la UE debe también velar por que ese dinero se destine a aliviar la pobreza sobrevenida en los sectores económicos y poblacionales más castigados. Una buena medida para lograr esto de manera ágil es la renta básica. Otorgando una ayuda incondicional a todas las personas que lo soliciten y no tengan empleo para evitar que sufran situaciones de extrema necesidad. En este sentido otros países, con su propio banco central, ya están tomando medidas. Canadá, por ejemplo, ha aprobado una ayuda de 1300 dólares mensuales para todos los que hayan perdido el empleo debido a esta crisis. Dado el tamaño de la economía sumergida de España no creemos que aquí podamos limitar la ayuda a aquellos que han perdido un empleo formal, sino que habría que extenderlo a todas las familias que no tengan otra fuente de ingresos. No podemos dejar que el hambre se apodere de los barrios más pobres de nuestras ciudades y pueblos. También se debe velar por la suficiencia financiera del sistema sanitario, y no se debe aceptar que unos países incauten a otros los recursos para la lucha contra la enfermedad, o prohiban la exportación de dichos recursos. No es aceptable que los gobiernos nacionales den la sensación de que una vida de sus ciudadanos vale más que la de los ciudadanos de otros países europeos.

En conclusión, las medidas de estímulo que se tomen deben ser proporcionales al daño causado a la economía, no pueden ser parches para mejorar la imagen de aquellos que promueven un austericidio, a sabiendas de que esos parches son insuficientes. La ayuda debe ser suficiente, debe llegar a los que más lo necesitan, y no se debe bloquear ni limitar por motivos nacionalistas.

Barcelona 5 de Abril de 2020

Secretariado de Rojoshttp://rojos.eu

(*) ROJOS es una corriente de opinión; el ala izquierda del Socialismo Español